El Eneagrama es un antiguo símbolo de la tradición y el conocimiento esotérico. En la actualidad, sin embargo, su difusión ha llegado a los círculos psiquiátricos y psicológicos como una valiosa herramienta para el conocimiento de la personalidad humana. El mundo empresarial lo emplea para el estudio del perfil psicológico de los empleados, y en la proyección de planes y estrategias comerciales, la pedagogía lo utiliza para el aprendizaje, los consejeros para mejorar la comunicación, y la comunidad eclesiástica ve en él una extraordinaria herramienta de estudio para el autoconocimiento y la vía espiritual.
Las especulaciones sobre su origen son muchas y variadas: se le vincula con hermandades mesopotámicas y con la civilización Babilónica y Caldea, con Zoroastro, con la escuela pitagórica, con la cultura del Egipto medio, con el neoplatonismo y las enseñanzas de Plotino, con los antiguos padres del desierto. De manera que su origen exacto continúa siendo un verdadero misterio; G. I. Gurdjieff lo introdujo en occidente como herramienta holística para el estudio armónico del hombre, y décadas más tarde fue un psiquiatra boliviano, Oscar Ichazo, quien lo presenta y divulga, especialmente entre la comunidad científica norteamericana como una herramienta de auto-conocimiento, y muy especialmente, para el estudio de la personalidad. Ambos, Gurdjieff e Ichazo, lo relacionan con hermandades secretas sufíes del medio oriente, que ya lo empleaban como un símbolo cósmico universal.En la actualidad se emplea para aplicarlo a la vida cotidiana. En el conocimiento de nuestro carácter y personalidad, en el conocimiento de nuestros semejantes, en las relaciones familiares, en la pareja, en la empresa y para la planificación de proyectos.
La palabra Eneagrama proviene del termino griego enea (nueve) y gramma (figura). Es por tanto una combinación de figuras geométricas que forman un símbolo que incluye una héxada (hexágrama) y una triada (triángulo), cuyo conjunto forma nueve puntas que se hayan sobre el círculo que los conecta. El nueve es la esencia espiritual del Eneagrama, representa un sistema, la perfección y la culminación cíclica. El Eneagrama en su conjunto compone un todo sistemático, y por tanto es autorregulable y autosustentable en términos holísticos.La tradición lo desvela como una herramienta integral para comprender las claves de la vida, el universo y la psicología humana además de ayudarnos a profundizar en la espiritualidad. Esto lo ha convertido en una herramienta holística muy codiciada. G. I. Gurdjieff llegó a decir “cada totalidad, cada cosmos, cada organismo, cada planta es un Eneagrama”. Ouspenski lo llegó a definir como “un jeroglífico fundamental de un lenguaje universal que tiene tantos significados como personas existen”. Para Claudio Naranjo se revela como “un antiguo sistema del conocimiento, que llevado al estudio de la tipología humana constituye una poderosa herramienta para una comprensión del ser humano y el estudio de la conciencia” No nos encontramos solo ante un símbolo más, sino, muy probablemente ante uno de los hallazgos más extraordinarios y reveladores acerca del hombre y su estudio en relación con la vida y el universo.
La proyección del Eneagrama ha sido de tal dimensión que se imparten cursos por todo el planeta, incluso desde varias perspectivas. Encontraremos entonces las escuelas vinculadas con las ideas de G. I. Gurdjieff, y sus alunnos P. Ouspenski, J.G. Bennet, Ronald Collins, y más actualmente Robert Burton, Susan Zannos y Klausbernd Vollmar. Por otro lado está el Eneagrama propuesto por Oscar Ichazo y la comunidad Arica. Otras corrientes que derivan de las enseñanzas de Ichazo y que van más dirigidas al estudio de la personalidad y el carácter son los paneles del psiquiatra Claudio Naranjo y Helen Palmer; finalmente encontraremos otros enfoques, como los de J. Rizzo y Roi Oswual inspirados en estos últimos autores. Son muchas las visiones, es cierto, y atribuir el mensaje auténtico a una visión concreta se hace una tarea compleja hoy en día. Sin embargo, si profundizamos en su origen más allá de su forma y nuestros gustos personales, observaremos que se trata de un símbolo holístico dirigido no sólo al estudio de la personalidad y las tipologías humanas, sino que llega a describirnos aspectos de nuestro Yo profundo, más allá del ego. Por otro lado nos introduce en el conocimiento de las estructuras y dinámicas cósmicas, llevándonos a interrelaciones reveladoras acerca de los mecanismos internos y cíclicos de la vida. Es muy importante, por tanto, considerar el trabajo de Gurdjieff y su escuela, ya que es su visión la que influencia a todas las otras corrientes. Gurdjieff utilizaba este sistema de una forma peculiar y dinámica llevada a la convivencia. Estudiaba los tipos al tiempo que desarrollaba ejercicios cinestésicos al modo de los danzarines derviches para alcanzar el “ser esencial” y alcanzar otros estados de consciencia que facilitaran evolucionar en lo que el llamaba el “nivel de ser”.






















2 comentarios:
Rodney Collins.
Entendemos el mensaje como una sugerencia, y a nuestro entender, valiosa.
En breve publicaremos un post al respecto, y con todo ello hablaremos del eneagrama esencial.
Gracias por la aportación.
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