Astrología eneagrámica

. sábado 19 de septiembre de 2009



Si el Eneagrama es un Todo en sí mismo, también podemos hallar en él nuestro sistema solar interno y las correspondencias dinámicas entre los planetas, o sea, nuestras tipologías esenciales y sus constituyentes glandulares. Para Gurdjieff la astrología era muy importante, sobre todo en lo que se refiere al “ser interno” en el individuo, por esta razón muchos de sus alumnos intentaron hallar el modo de asignar planetas a las tipologías humanas.



El estudio de Rodney Collins se basa en el camino de reflexión de la luz (el camino de la luz). Bennett aportó interesantísimas interpretaciones científicas y esotéricas al Eneagrama. En los setenta la astróloga norteamericana Patrizia Norelli-Bachelet (Astrology for Future times), por encargo de E. Aurobindo desarrolló un sistema muy original. Son todos trabajos muy interesantes pero con diferencias de correspondencia, especialmente en los puntos 3, 6 y 9.


La verdad es que no han aparecido nuevos trabajos sobre este tema, cabría si acaso mencionar el de Arnold Graf Keyseling conocido como “ la Rueda”, y el modelo de Klausbernd Vollmar.


Klausbernd Vollmar inspirándose en el cuarto camino y parcialmente en el modelo astro-eneagrámico de Bachelet, expone una exposición muy compacta y equilibrada al situar los planetas de forma heliocéntrica, según las secuencias astronómicas de sus órbitas alrededor y según su proximidad con el Sol. Vollmar traza dos grupos de planetas y acoplando psicología humana y psique planetaria.


Añadiré a su clasificación los estudios que personalmente he hecho:


La primera secuencia es: 1. Mercurio (principio de la materialización/el emprendedor), 2 Venus (principio integrador/el formador) , 3. Luna y Tierra (principio de la actividad/ el hacedor) , y 4. Marte (principio creativo/ el idealista).
En el otro grupo: 5. Júpiter (principio de síntesis/el observador), 6. Saturno (principio de ordenamiento/ el héroe), 7. Uráno (principio liberador/el epicuro), 8 Neptuno (principio estructurador / el edificador) y 9 (principio unificador/el mediador), el más alejado, Plutón.


Los tres puntos de choque del Eneagrama serían Tierra/Luna, Saturno y Plutón. Hasta Saturno hallamos los planeta personales (con las órbitas más rápidas) y mas allá de éste los transpersonales (con periodos orbitales más largos). Entre los puntos 4 y 5 encontraríamos el cinturón de asteroides, una región difícil e indefinida, reflejo de nuestros estados anímicos negativos que nos inducen al temor, la duda y la incertidumbre.


El modelo que sitúa al Sol como punto central de la figura del Eneagrama, representaría nuestro YO integral, unificado y permanente; sería el YO SOLAR, éste nos ayuda a situarnos estratégicamente y a vernos en perspectiva con respecto a las otras tipologías, no para diferenciarnos ya que están todas presentes en nosotros, sino para ver los yos en conjunto, resolver nuestro defecto principal, y salir de la fijación neurótica en que nos encontramos. La Solarización es pues un salto progresivo hacia cotas en la propia evolución que nos permite escapar de las fuerzas mecánicas del inconsciente trasladadas a nuestra vida cotidiana.


Cleyton y Greemberg gustaban de llamar a este punto “El Centro de Gravedad Permanente” ya que funcionaba como epicentro de nuestra dinámica psíquica, de nuestro “trabajo interior”.





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