Eneagrama y personalidad

. lunes 21 de septiembre de 2009


A la psicología clínica le ha venido muy bien la estática eneagrámica, ya que siempre habrá un sutil conductismo hacia modos de comportamiento más equilibrados, lo que no quita que ayude a la gente a salir de su egocentrismo, ponerse de alguna forma en el lugar del otro, y abrir la mente por lo menos un poco más.


Por poner un ejemplo: partamos de la idea de los tres estados: prepersonal, personal y transpersonal.



Evidentemente para la comprensión del Eneagrama no se puede partir del estado prepersonal porque no está aún desarrollado para comprender ni siquiera su propia personalidad. Es por poner un ejemplo, el estado de la niñez hasta la adolescencia. Es también el estado de muchas personas sin una identidad social definida como los ezquizofrénicos y muchos tipos de neurosis y trastornos psíquicos y del comportamiento. El estado prepersonal es también el estado de la esencia, cuando aún no ha sido integrada a una personalidad, a un ego social operativo.

El estado personal indica que ya se tiene una personalidad, esto hay que saber comprenderlo porque tener una personalidad no indica necesariamente que uno se conozca a sí mismo, ni que la realidad es lo que percibe tal cual lo percibe. Recordemos que la personalidad es adquirida, que se aprende. Ésta está por tanto, sujeta a patrones que aporta el medio, la familia la cultura y la tradición, la sociedad en definitiva.

Un análisis desde la personalidad es siempre parcial e incompleto, el individuo se sujetará o fijará a su tipo de percepción y pretenderá analizarlo todo desde su "modo de ver el mundo". No sólo existe el problema de que sea la fijación tipológica la que percibe y juzga, es que además ésta está compuesta de muchos yos, con diferentes visiones arbitrarias y convenientes que obstaculiza aún más la posivilidad de ver integral e imparcialmente en conjunto y con objetividad.

El estado traspersonal es diferente a los otros, porque implica la percepción de la esencia y la de la personalidad conjuntadas e integradas. Esto no es tan fácil que suceda, el individuo debe situarse en un punto cero y ser imparcial, estar desprovisto de un juicio subjetivo y emplazarse en una visión más holística y global. El estado transpersonal permite ver desde muy afuera de la personalidad, el individuo sabe que su personalidad es aleatoria y moldeable y puede hacer empleo de un cierto libre albedrio.

Una posición de imparcialidad no juzga, ni juzga quien juzga o que es juzgable. Se debe tener fe en lo que se hace sin intermedio del propio sentimiento, de la propia razón y sin la propia sensación corporal o estado animico.

Ese punto cero.., si se cree en él existe; y no se tiene por qué dejar de entender, comprender y hacer.


Nos invitas a un café?



Share/Save/Bookmark

Aquí tienes otros artículos que también pueden interesarte: