Somos como somos, porque tú eres como eres

. miércoles 2 de diciembre de 2009



Así se enuncia y anuncia la nueva campaña publicitaria de la trapichera Vodafone, dejando bien (pero bien clarito) por qué las cosas son como son. Da la impresión de que o nos dan por tontos o nos quieren volver aún más tontos. En una sociedad que anda coja de valores y en la que la publicidad pretende un papel tutor y educativo es muy normal que ocurran estas cosas. No nos engañemos, si Vodafone hace lo que hace es porque el mundo anda como anda, y porque da por sentado que la gente es de su misma condición. Así se va creando una atmósfera de tontos del culo en “in crescendo” que se cree cualquier cuento chino sin pararse a meditar siquiera en los contenidos ni en las formas con que los publicistas asesorados por sociólogos y psicólogos se esfuerzan en modelar las tendencias. Esto ha favorecido que el mundo publicitario conozca en profundidad -y de la a A la Z- cuáles son los deseos, ambiciones, necesidades y complejos del consumidor medio. El martilleo constante, junto a un argumento ambiguo, y a según qué horas, crea un efecto sugestivo e inductivo sobre la psique emocional de millones de incautos consumo-creyentes que ni siquiera llegarán a imaginar ni a plantearse jamás lo que se esconde tras las intencionadas y maniqueas estrategias publicitarias.


El no va más es el “somos como somos porque tú eres como eres”, una forma soterrada de insinuar o de espetar a la cara de la gente algo así como: “te damos lo que tú quieres porque eso es precisamente lo que tu pides”. Tras el meloso juego de palabras hay una subliminalidad reptante y alevosa, y hasta insultante. Nada de esto harían si la sociedad no fuera tan crédula y transparente. Queda claro que la publicidad y la política de la empresa son el fiel reflejo y el barómetro de una sociedad que ha hecho del consumo un credo y un opio. La empresas conocen perfectamente cuáles son las carencias y complejos, las necesidades y preferencias de un amplio sector ciudadano y sirviéndose de tiburones, sabuesos y abogados del diablo tirarán del hilo hasta conseguir exactamente lo que buscan, que no es otra cosa que engordar los bolsillos.


Dicha campaña va acompañada de historias tontorronas de falsa y epicúrea camaradería por las que desfilan personajes anodinos interpretando a trasnochados de la iluminación, pelirrojos que se hermanan y narigones que se comparan. Evidentemente Vodafone sueña con apadrinar redes planetarias de individuos “diferentes”, con la que aspiran a hacerte creer que todo es posible y que no hay límites ni distancias. Ellos imponen el “somos como somos” para justificarse en el “porque tú eres como eres”, pero sugiriendo a martillo cómo deberías ser.


En realidad no tengo nada contra la publicidad, todos en algún momento hacemos uso de ella para promocionarnos o para acceder a una información. Incluso la hay muy bien elaborada que hasta despierta ciertos mecanismos inconscientes que favorecen la interiorización e incluso cierta concienciación. Pero en el caso de la telefonía móvil e internet nos encontramos con todo un montaje de viles trampas y burladeros hechos a conciencia para atar, encadenar, emboscar y chantajear.


Otro ejemplo es la sonada campaña de Movistar que reza con desparpajo: “lo que Movistar ha unido que no lo separe el hombre”. Con esta canónica cagada ya lo dicen todo...


Xyn phalavras………



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