NUEVO MODELO, entrevista a Tato Peña (Parte II)

. jueves 17 de junio de 2010

¿Qué crees que necesitan hoy las personas?



Ese es el problema, necesitar. Hay mucha gente sencilla que se pregunta: ¿Por qué está la vida tan cara? ¿Por qué tengo que trabajar tantas horas? ¿Por qué no puedo estar mas tiempo presente con mis hijos? ¿Por qué no puedo hacer lo que me gusta hacer, aquello para lo que soy útil y me reporta felicidad? ¿Por qué no tengo una casa digna o un trozo de tierra para cultivar? ¿Si no tengo dinero: no puedo alimentar a mis hijos, no puedo tener un techo, un hogar, y una educación? ¿Por qué tengo que depender de tantas cosas? ¿Para qué tantas necesidades?



Las personas sólo quieren vivir en plenitud, es la idea de progreso la que nos desorienta imponiéndonos el qué, cómo, y cuánto necesitamos. El consumo es una máquina emocional insaciable que crea necesidades. Necesidades que llegan a apoderarse totalmente de las personas, de sus pensamientos, de sus sentimientos, incluso de sus valores. Se nos vende una identidad a través de imágenes subliminales, y aceptamos esas necesidades como una realidad inefable, y nos hacemos esclavos emocionales de objetos, de cosas, de los créditos que nos permiten tener nuevas y más cosas. En esos momentos sacrificamos valores, relaciones, sueño, y con todo ello nuestra salud corporal, mental, emocional y también espiritual.



Los valores no pueden ser impuestos sino que necesitan ser encontrados, y hay muchas personas que están mirando hacia adentro, porque lo único que quieren en definitiva es ser ellas mismas y vivir en armonía.





¿Qué entiendes por salud espiritual?



Ser conscientes de lo que somos y de lo que significan los demás, todo esto compartido con el mundo es salud espiritual. No creo que para ser espiritual uno tenga que abrazar una religión o cualquier forma de fe, basta con ser consciente de que la personalidad no lo es todo. No podemos pensar que somos conscientes sólo con estar y tener, necesitamos “ser”. Encontrar el propio camino y la fuente del conocimiento de nuestro “ser” en el SER que es la Vida.



Estamos en el umbral de un nuevo mundo del que esperamos muchas buenas cosas y al que tememos por lo que conlleva de fatalidad. Es muy importante y necesario que abordemos las cuestiones presentes y de futuro como una única dimensión, y con toda la sabiduría y justicia posible, porque todo cuanto hay por llegar depende de este presente. No se pueden resolver en unos años o una década las patologías crónicas de una civilización dada, pero sí podemos confiar en que halla un emerger extraordinario de la consciencia, capaz de sembrar la armonía y de redimir los males atávicos que arrastra y se lame inconsolablemente la humanidad.





¿Se refiere a la paz y la guerra?



La paz y la guerra son fuerzas antagónicas que todos entendemos como el bien y el mal pero no es una cuestión que se resuelve de la forma dual acostumbrada. Creo que todos querremos que se imponga el bien, pero el problema es que deba imponerse.



Hablamos mucho de la termodinámica pero cuando actuamos no somos aún plenamente conscientes de las fuerzas que nos hacen ser de una forma o hacer una cosa u otra, y desde esta perspectiva somos meros títeres de enormes influencias o fuerzas mecánicas como la de causa y efecto. Ese bien al que aspiramos puede estar lleno de cosas malas que entendemos como buenas y ese mal también tiene cosas buenas que entendemos como malas. No podemos pensar que en la guerra mundial todos los alemanes eran nazis ni creer que todos los aliados eran santos. En una casa puede celebrarse un nacimiento pero ese niño puede no ser deseado y por tanto tampoco querido. El mundo está muy diversificado, muy fragmentado y esto hace que existan diferencias y muchas visiones personales del mundo.



La paz necesita instaurarse y puede que hasta imponerse, pero hay muchas almas que dependen de los males necesarios instaurados en una nación y el estado de guerra mantiene económicamente a muchas personas mientras enriquece a unas pocas. La economía global es una forma encubierta de doble moral, como lo son las democracias y las dictaduras que la sostienen. Es a mi parecer un mal hipócritamente asumido como necesario, y es un mal justificado por los gobiernos, la ciencia, las religiones y el mundo proletario. Hoy con solo un puñado de plutonio enriquecido el mundo puede abocarse a la catástrofe, no podemos controlar la actividad nuclear que sin embargo es la fuente de ingresos en la vida de muchas personas.



El camino hacia la paz consiste en convertirnos nosotros mismos en paz, y para eso necesitamos convertirnos en Unidad. Creo que está muy claro que convertirnos en algo que hoy no somos es la manera de comprender la importancia de un cambio. Pero hoy por hoy, un cambio bueno para unos puede no serlo para muchos otros, que verían sus necesidades peligrosamente invertidas. Sólo nos queda humanizarnos, humanizar la política, humanizar la economía, como un tránsito y no como algo determinado. No hablo de un humanismo simplemente existencialista o positivista, o en esos términos exclusivos, sino de un humanismo consciente de que necesitamos encarar el mundo de un modo diferente, no tanto desde la personalidad como desde la autenticidad.




J.R Tato Peña
Presidente del Círculo Holístico


Entrevista hecha por: Eloise Tremen

(vila de gracia-BCN)

11 de mayo del 2010



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