El mercado de la inopia

. viernes 25 de febrero de 2011

En el mundo moderno, durante los últimos cien años aproximadamente, se ha producido un cambio enorme y único en la historia: de la autarquía a la organización. A consecuencia de esto, las personas se vuelven cada vez menos autosuficientes y más dependientes. Pueden afirmar que tienen niveles de educación más altos que cualquier generación pasada; pero lo cierto es que no pueden hacer nada por sí mismos. Dependen enteramente de vastas y complejas organizaciones, de máquinas fabulosas, de ingresos monetarios cada vez mayores. Y entonces ¿qué ocurre cuando sobreviene el paro, la avería mecánica, las huelgas y el desempleo?

Dr. E.F.Shumacher

En las sociedades llamadas “desarrolladas” el nivel de vida equivale al producto interior bruto, y la calidad de vida al nivel pudiente de las personas. O sea, que sin rezar el credo del anhelado dinero no tienes ni una cosa ni la otra. Como ven, nivel y calidad de vida parecen ser bienes de la inopia. Especialmente en este país tan moderno y desarrollado, y al tiempo chapucero y acomplejado.

Se apologiza tanto con el nivel y la calidad de vida, que aunque dañemos la calidad del aire, del agua, el suelo y el subsuelo, miramos para otro lado. No olvidemos que mientras se hace demagogia sobre la calidad de vida, se consumen a saco y alegremente todo tipo de alimentos, tejidos y objetos que provienen de cultivos y mataderos extensivos, o de industrias contaminantes, o de la mano de obra más barata. También se habla de vivir más años, aunque lleguemos más viejos, enfermos y estresados que nunca. Incluso presumimos de tener conocimientos, claro que a cambio de consumir la propaganda y los chismes de turno y hasta nos vanagloriamos de estar muy bien educados y de tener hasta cierta formación académica, pero siempre bajo las condiciones que demanda y oferta el mercado de la inopia.

¿Y si el estado del bienestar se viene abajo¿ ¿Qué haremos sin esos “valores” que nos hacían sentir tan atendidos y protegidos, útiles e imprescindibles, guapos y sensuales, creativos e inteligentes, tan exitosos y poderosos? ¿Qué ocurrirá cuando nos demos cuenta de que al precio de ser modernos y avanzados hemos hipotecado nuestras vidas, la de nuestros hijos y la de la naturaleza?

¿Existe la posibilidad de alcanzar la verdadera riqueza, la salud genuina y la auténtica belleza? Claro que sí, de hecho hay personas que la alcanzan, pero llevan vidas muy sencillas y plenas, sin la tensión de desear, necesitar y aparentar tantas cosas con que nos vendemos y se nos compra. Es muy posible que con la crisis económica, ecológica y humanitaria que amenaza el planeta experimentemos un rampante “desnivel de vida”. Entonces, salvo aquellos que caminen sobre las aguas, los que naufraguemos necesitaremos de la suficiente “claridad de vida” para discernir entre los valores fumables que nos hacen esclavos, y los valores permanentes que podrían hacernos ser más libres, sanos y más humanos.

¿Estaremos entonces preparados para una transición desde la inopia hacia lo que verdaderamente importa?

J.R Tato Peña


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