Mediocracia surreal es lo que se nos vende como una realidad incuestionable, un ente surreal que se ha hecho con el alma, la voluntad y la voz de los ciudadanos a través de los medios de “información” y los aparatos de gobierno siempre interdependientes del poder financiero. Esta surrealidad que se oculta tras un espejismo de conformidad se ha puesto al desnudo a raíz de la crisis económica que afecta actualmente al planeta y que está llevando al desmoronamiento de un modelo socio económico caníbal y depredador que se soporta en valores líquidos de quita y pon y en el que se consume voraz y velozmente al ritmo de las modas que determinan en los nuevos hábitos consumísticos.
Este estado de cosas afecta a millones de seres humanos y produce graves daños en la biodiversidad de un planeta al borde del colapso ecológico y demográfico
La falacia ha sido por fin descubierta, porque el ciudadano se ha dado cuenta de que no es un esclavo que se venda o se pueda comprar en un sistema alienante al que sólo le interesa el rendimiento y la competitividad, los ingresos y los beneficios, la desinformación y el miedo.
El espejismo de la mediocracia está siendo disipado por un ciudadano informado y consciente de que la utopía es precisamente el sueño global tejido por el capital y el mercantilismo. Democracia real es un movimiento de la ciudadanía que nace espontáneamente y que se manifiesta en la calle como asamblea abierta desprovista de intencionalidad política y sindical, en la que participa el pueblo llano amparado en sus derechos constitucionales más fundamentales y sin discriminación de sexo, clase, edad, creencia o procedencia. Democracia real no es una simple protesta casual y efímera sino un verdadero alzamiento planetario que da lugar a un nuevo modelo de sociedad justo y solidario, coherente y consecuente en el que los individuos, los valores y los derechos humanos priman sobre el dinero y los intereses de las cepas y células de poder. Es la voz de la conciencia del mundo que exige medios y oportunidades para todos, una educación verdaderamente auténtica y libre, libertad real de expresión, poder desempeñar una labor realmente útil en el mundo y que haya un trabajo y un hogar digno para todos los ciudadanos sin excepción.Es necesario que despertemos y salgamos a la calle, que opinemos y participemos, diciendo lo que pensamos y cooperando solidariamente entre todos para que la utopía del capital deje el relevo a una nueva realidad verdaderamente democrática.
J.R Tato Peña
Patricia Fernández





















