He leído el artículo del PEREGRINO y me parece muy respetable, como no podría ser de otra manera. En síntesis, y sin ánimo de ser simplista, me parece que indica que el hombre quiere ser Dios. Por mi parte, hubiera podido hacer algún tipo de puntualización personal al distinguido artículo pero me temo que no tendría espacio para ello.
Creo personalmente y por lo tanto sujeto a todo tipo de objeciones y críticas por cualquiera que opine diferente, que Dios es una creación del hombre. No me refiero a una creación frívola y ordinaria, sino a una necesidad que el ser humano se ve obligado a cubrir, como lo debe hacer con su alimentación, su abrigo, beber agua, resguardarse del frio, alejarse de las fieras, etc.
Yo diria, en una afirmación muy atrevida y aparentemente extravagante que vivir es, en sí, algo friky. Digo tal cosa porque si vivimos sin saber “ni de dónde venimos, ni adónde vamos” la verdad, no veo que la vida, con toda la grandeza que lleva su expresión, sea algo con un mínimo de seriedad. Si fuéramos enteramente conscientes no aceptaríamos vivir en estas condiciones de precariedad existencial. O lo que es lo mismo, deberíamos declararnos en huelga de vida mientras no se nos aclararen tales enigmas.
Lo demás es cumplir, ejecutar y desarrollar el “firmware” que toda máquina lleva impresa como auténtico, pero simple programa para que la máquina funciones, realizando (valga la redundancia) las funciones que están predeterminadas por el fabricante –“maker”, creador, Dios, etc.-
Hacemos a Dios a nuestra imagen y semejanza. De hecho no hay un solo Dios ya que cada grupos social crea, o su propio Dios, o sus propios Dioses. Las culturas nórdicas de Europa (vikingos, etc.) tenían a su Thor, a su Odin; en la Grecia clásica tenían a su Olimpo con su colección de Dioses; los romanos hicieron su versión del Elíseo, también con unos equivalentes y especializados Dioses. Las culturas tribales tenían a sus Totems, en número incalculable y, por su amplitud, imposible de catalogar o conocer. Las culturas orientales no fueron o son una excepción, de hecho en India, han siso o son miles los dioses que se han venerado o se veneran. Si observamos el moderno catolicismo (dejando aparte “el misterio” de la Trinidad) tiene un elenco de Santos que superan los días del calendario. Pero no es que la propia Iglesia los promueva, es LA GENTE, es decir el ser humano quien sigue hablando de la Diosa de tal o cual Cosa; igualmente que existe una Virgen de tal o cual cosa. Es decir NOS SEGUIMOS COMPORTANDO COMO EL HOMBRE DELAS CAVERNAS. Y la razón es que el hombre no tiene capacidad para actuar de modo diferente o alternativo. Si el hombre quita de su pensamiento la idea de Dios, enfermaría y llegaría a la autoaniquilación pasando, previamente, por la esquizofrenia –contocircuito-.
El hombre no quiere ser Dios porque necesita creer que existe un Ser omnipotente e inalcanzable, que está por encima de las carencia y limitaciones que el hombre tiene. Lo que sí anhela el hombre es “vivir como un Dios” –de hechos muchos reyes y emperadores han escenificado esa posibilidad- y, si fuere posible, estar dotado de los poderes de un Dios, es decir crear seres. De una forma consciente o inconsciente el hombre está creando robots a los que pueda programar. De alguna forma está emulando lo que han hecho con él. Pero lo que teme el hombre es que una vez haya perfeccionado su creación deberá dotarlo con lago que se antoja algo más difícil, es decir: dotarlos de alma, espíritu, o algún sucedáneo que dé el pego. Porque si no, podría pasarle como le pasó con Roy Batty (Blade Runner), que fue creado por la “Tirell Corporation” y enviado a combatir a Orion. Batty, al igual que Marv debía pensar que “el infierno es vivir cada día sin saber la razón de tu existencia” y no cejó hasta dar con Mr. Tirell, e ir conociendo a los diversos diseñadores de sus miembros o partes de su ser antropomorfo. Es decir, no cejó hasta conocer a su Creador, a su Dios.
DUNE






















