ASOCIACION INTERNACIONAL DE INVESTIGACION Y DIVULGACION HOLISTICA

Mapas y paisajes del Yo



No necesitas cruzar la puerta para conocer el mundo entero; No necesitas
asomarte a las ventanas para conocer el camino del cielo. Cuanto más lejos viaja
uno, menos sale.
Lao Tse. (Tao Te King)



Cuanto más interiorizamos más elevado es el nivel vibratorio y mayor es el contacto cuántico con nuestro Ser. Cuando interiorizamos abrimos capas a modo del cuerpo de una cebolla, de manera que las capas más externas reflejan aspectos externos de propio paisaje, mientras que las capas internas revelan aspectos de nuestra naturaleza profunda, más allá de nuestra entidad material, mas allá incluso de los feudos del ego y la personalidad. Son precisamente estos paisajes los que nos interesan ya que son los que corresponden a los dominios del YO. Si queremos cambiar las cosas, si deseamos dar un giro en redondo y sanarnos, debemos hallar un lugar que nos ponga a salvo del ruido de la mente y las contingencias emocionales y corporales. Es un lugar que existe y que permanece aún por descubrir y explorar.


No es fácil verse por dentro, mentalmente no podemos aferrarnos a lugares, objetos y a formas físicas. Podemos sentirnos corporalmente, tener sensaciones y localizarlas en el cuerpo, podemos sentirnos por medio de movimientos, del lenguaje y experimentar estados de ánimo. Pero es muy difícil vernos por dentro, especialmente cuando cualquier cosa puede desestabilizarnos: el mal tiempo, un malestar físico, o una noticia desagradable. Evidentemente el paisaje interior depende de nuestro estado de ánimo, de las circunstancias que nos envuelven. Es muy habitual hoy en día que la gente no se sienta íntimamente ligada a sí misma. Cualquier crisis acentúa el clima y los escenarios interiores: disolviéndolos y desdibujándolos. Una persona que sufre una depresión tendrá un paisaje afín a su estado, lo mismo ocurre cuando hay inseguridad o miedo.



Todo PAISAJE tiene su CLIMA. El clima revela el estado de ánimo. Una persona con mal carácter producirá un clima tórrido. Una persona triste proyectará un paisaje oscuro y melancólico. Si una persona se halla confusa desarrollara un clima neblinoso en el que las cosas están difusas. Si nos encontramos mal habrá mal tiempo. Si estamos ofuscados el clima sufrirá los azotes de un temperamento ventoso.


Lo que quiero decir con todo esto es que una forma de ser inestable generará un clima inestable. Es un hecho que el clima interior depende del clima exterior y viceversa.


Los paisajes en todo caso son escenarios localizados dentro del gran paisaje que es el YO.



Texto extraido de “tu jardín Interior” J.R. Tato.




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