ASOCIACION INTERNACIONAL DE INVESTIGACION Y DIVULGACION HOLISTICA

El continente incontinente



Un día soñé que era un continente incontinente salpicado de muchos pequeños estados separados por fronteras y multiformes culturas con sus lenguas. Estados protegidos por ejércitos que defendían a sus multi-excéntricas sociedades. Países ricos y países pobres, unos amos y otros esclavos, mal gobernados y peor encaminados.

Me hubiera gustado más ser un continente virgen, pero al parecer se me superpobló de seres que acabaron viviendo en ciudades angostas envueltas en chimeneas e intestinos de carreteras. El humo y la contaminación me volvían pálido y no me dejaban ver mi piel continental. Bajo mis poros corría el agua residual a través de un fétido y laberintico alcantarillado. Mi mal olor corporal provenía de las enormes cantidades de basura que se escondían tanto en mi superficie como en mis entrañas, desechos acumulados en los fondos del océano que me circundaba y en las cimas de las montañas más altas. Esto me llevó a un asma atmosférica, a un estreñimiento espasmo-crónico y a una úlcera gastro-continental. Los seres que me poblaban me chupaban y desangraban, me sarnaban y urticaban como ácaros inagotables, como una psoriasis desencarnada.


El gran problema de este pobre continente era que sus pequeñas partes estaban siempre en frenética actividad, y en un continuo conflicto; bien a causa de que les faltaba materia prima, comida o energía suficiente para hacer funcionar sus enloquecidas fórmulas económicas irracionales y sus absurdos estilos de vida. Lo peor de todo es que no se ponían de acuerdo, se prometían cosas que ellos mismo frustraban.



La situación de estar tan fragmentado y disperso, la verdad además de afectarme físicamente, no me hacía sentirme nada bien ya que no me podía centrar en mi mismo, ni siquiera podía sentirme Yo. La verdad es que era un engorro tener que soportan tantas discusiones que con frecuencia acababan en amenaza o en una guerra sin sentido. Así fui perdiendo poco a poco la confianza ya que en vez de ser YO tenía muchos pequeños yos que pretendían ser el líder continental. Mis muchas identidades acabaron por separarse separándome de mi mismo.


Estos pequeños seres megalómanos tomaron su pequeña dimensión humana como la dimensión global y absoluta, su pequeña realidad tomo las formas de la realidad universal. A tal punto llegaron en su delirio que se creyeron el ombligo del mundo.


El problema se agravaba al surgir dentro de cada nación una nueva y pequeña pseudo-nación que reclamaba su nacional y genuina independencia. Me molestaba el tema de que hubiera ricos y pobres, amos y esclavos e intenté por todos los medios que las cosas se solucionaran, pero mi conciencia no los alcanzaba, casi nadie me escuchaba, salvo los niños y los mayores más despiertos, pero eran tan pocos…


Mi continente enfermaba a medida que surgían brotes de violencia que desenbocaban en guerras civiles que enfrentaban a padres contra hijos, hermanas y hermanos, unos contra otros. Tuve que sufrir el efecto de las bombas, los gases y los incendios, de las enfermedades y el sufrimiento de miles de seres terrestres en mi propia carne. ¿Es que no era suficiente con infectarme el suelo, el cielo, los ríos y el océano de alrededor? .
Pero era sólo el principio…


Comparte en Google Plus

Sobre Círculo Holístico

ASOCIACION NTERNACIONAL DE INVESTIGACION Y DIVULGACION HOLISTICA

2 comentarios :

  1. Para Tato...
    El continente incontinente resulta ser un continente de muchos más en mismas condiciones, por ejemplo el mío...identificado en una etapa hacia la unidad...el desarrollo holístico...
    genial!! y compartible... Gracias.
    Nora.

    ResponderEliminar
  2. No estamos solos.

    Gracias por tu comentario.

    ResponderEliminar

Bienvenid@ al Holo-Blog

Si vas a dejar un comentario hazlo sin tabús y si tienes sugerencias hazlo con respeto , nos ayudará a crecer cualitativamente.

Gracias por participar!!!