ASOCIACION INTERNACIONAL DE INVESTIGACION Y DIVULGACION HOLISTICA

Los superpoderes de la mala leche



El mundo me causa tanta risa como tristeza. ¿Qué hago entonces? Si me pongo triste todo a mi alrededor se tornará oscuro: ¿no veré entonces las cosas muy claras?. Me creeré que el mundo es del color de mis lentes, y a esto lo llamaré “mi realidad” y no habrá otra... En tal caso, en vez de ponerme el mundo por montera, se me montará en lomos, con todo su peso.

Si el mundo continúa causándome risa lo mejor es que vaya al psicólogo porque no es nada normal tomarme las cosas “tan en serio”. Es importante que tengamos en cuenta los puntos positivos que comporta para nuestras existencias la negatividad, ya que existe una enorme diferencia espiritual entre estar de mala uva a no estarlo. Mientras que al estar triste te pegas más al suelo (y a las sábanas), al estar contento: ¡es que levitas...! ¡Pero no..!, preferimos el suelo, aquí puedo dar pisotones, reptar, dar patadas y pataletas.


También se desarrollan prodigiosos súper-poderes porque cuando estás muy cabreado: puedes ponerte caliente y echar fuego como los dragones. Puedes inclusive crear plagas, sobre todo echar pestes. El poder de la telepatía es manifiesto, con sólo mirar fijamente a alguien, el otro enseguida se entera de que algo malo te pasa. Otros poderes extraordinarios que se desarrollan con el mal humor son: el de espantar a la gente; el telekinésico de romper y mover los objetos a voluntad; o el de transformar el rostro poniendo “cara de perro…” ¡Puedes hacer que el mundo te caiga encima o que la tierra te trague. ..!, ¡casi na..!


El desánimo nos hace desconfiar y estar a la defensiva. Te conviertes en un antihéroe en lucha contra el mundo ya que TODO está contra ti y NADIE te comprende. Además, con la mala leche nos podemos ahorrar mucho en cirugía estética ya que la cara y el rictus se desdibujan: si eres un espía puedes pasar así desapercibido. Lo bueno que tiene es que la cara se llena de rayas, arrugas y patas de gallo, y es como si estuviéramos en un mercado chino, de manera que no hace falta viajar al continente asiático. Y la gimnasia es evidente, ya que se mueven el doble de músculos con la mala uva que estando feliz y risueño.

Cuando estamos cabreados ocurren COSAS SOBRENATURALES: el planeta cambia de ánimo y todo a tu paso te molesta o incomoda. Es buen momento para arreglar el mundo ya que ¡TODO está tan mal hecho!. En el cuerpo se producen mutaciones: se nos deforma, salen malos humos, las orejas crecen y el bello se eriza cogiendo forma de alambre o de patas de gamba. Pueden ocurrir fenómenos como que nos pongamos rojos e incluso que se nos afile la lengua y nos salgan gritos ultrasónicos. Además te entran unas ganas de cagar que flipas: me cago en esto, me cago en aquello… encima te vuelves intratable es intocable: ¡no me toques los güevos…! Menos mal que no afecta al tema de follar, aunque la mala leche se agrie.


Estar constantemente preocupado no es tan malo porque se desarrolla la claravidencia, habilidad que nos permite pre-ocuparnos de las cosas antes de que tan siquiera ocurran. Y es de todos sabido que la pre-ocupación es muy buena ya que genera tensión y podemos así mantenernos en constante alerta, sobrevivir al hambre comiéndonos las uñas; e incluso al sueño, gracias a la aparición del insomnio y la ansiedad, los aliados de la súper-psicosis.


También es buen momento para comer poco, sobre todo si estamos gordos, o para comer mucho si estamos muy flacos. Además tenemos una excusa perfecta para estar siempre ocupados, dándole vueltas y vueltas al coco, elucubrando, maquinando... Así el cerebro se mantiene pero que muy activo, (por lo menos hasta que se funda). Pero tranquilos, sabemos que la preocupación no arregla el problema, así podemos estar ocupados y paranoicos todo el santo día. Tener mala pata o levantarte con la pata mala pueden ser también bendiciones.


Suele ser habitual que la preocupación lleve al stress. Es una oportunidad única ara conocer al alquimista que todos llevamos dentro. El stress facilita que la temperatura metabólica se eleve, las células se oxidan activándose los radicales libres a causa de que los electrones y los protones pierdan el norte. Se acelera el envejecimiento y el cuerpo altera su metabolismo produciendo más colesterol, acido láctico y azúcar. Con todo esto se reduce la respuesta de las defensas y el cuerpo cae en picado. Es una transformación en toda regla.


Estos poderes poderosos pueden transmitirse sin duda, no es nada raro que la mala uva o la mala leche viajen como agentes alimenticios por las autopistas del ADN. Que se adhieran al Karma o zancadilleen el dharma. Una prueba de que existe una mística del mal humor.


¿Entonces qué hacemos buscando la piedra filosofal? Además, cuando estamos malitos nos quieren más, todo el mundo nos pregunta y atiende: ¿Qué te pasa? ¿Estás malito?...


Visto lo visto, estar triste y cabreado, sentirse desmotivado, o ver solo el lado negativo de las cosas no es en absoluto algo tan malo. Por lo menos te permite desplegar tus poderes más ocultos e insospechados. El panorama no es tan desalentador. Todos tenemos derecho a tener derecho a ser unos malfollados, por lo menos una vez al día.


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