ASOCIACION INTERNACIONAL DE INVESTIGACION Y DIVULGACION HOLISTICA

¡Acaríciame la cara! (Miho)




No soy una mujer, ni pienso como una mujer, ni siento como una mujer, y por eso no puedo escribir como lo haría una mujer.

Es evidente que las mujeres [en nuestra cultura occidental] están ocupando de forma progresiva y constante las tareas que tradicionalmente venían desempeñando los hombres. A su vez, también están asumiendo, paulatinamente, las responsabilidades que otrora descansaban sobre el sexo masculino.

Las especialidades médicas están siendo copadas por las mujeres; y no me refiero a las actividades de enfermería o cuidados secundarios de los pacientes, sino a las especialidades médicas como nefrología, ginecología, pediatría, oncología..., y así todas las habidas y por haber ¿Quién puede, por ejemplo, discutir que son más hábiles con los dedos y con las manos?; más hábiles en una sutura quirúrgica, o más pacientes en un experimento científico en el que se requiera intuición, perseverancia y perspicacia.

Las universidades tienen más alumnas que alumnos porque éstas tienen mayor afán de sacrificio; mayor constancia. Los hombres estamos pasando a constituirnos en los zánganos de nuestras colmenas, dejando para las mujeres, hasta tiempo no muy lejano, las tareas más triviales, pero en los tiempos presentes ya, incluso, las tareas de mayor responsabilidad.

Tradicionalmente la mujer ha tenido que lidiar en el hogar con todas las vicisitudes con las que se iban encontrando teniendo que pensar, ya no sólo en estéreo, sino en cuadrofénico si era preciso; y ello además del cuidado y educación de los hijos. En el mejor de los casos el hombre llegaba a casa, tras su jornada de trabajo fuera del hogar, y no hacía absolutamente nada más, o se abstraía de los problemas familiares.

Pero este cúmulo de tareas es muy difícil que pueda ser procesado y absorbido por una sola persona, a saber, la mujer. La hiperactividad y el variopinto catálogo de tensiones o presiones a que se ve sometida la mujer van a hacer mella en su equilibrio neuronal y aunque sea más fuerte que el hombre, puede sufrir y de hecho ya está sufriendo enfermedades extrañas, como por ejemplo la fibromialgia.

He dicho al principio que no pienso como una mujer y así es; sin embargo, hace unos pocos años los avatares de la vida me llevaron a un callejón sin salida, que aliñado con mis traumas vivenciales, y con la intervención estelar de las incompatibilidades neurosensoriales y electrosensoriales que las personas nos transmitimos recíprocamente por conductos imperceptibles a los sentidos más elementales y, aún, desconocidos por el conocimiento empírico, me sumieron en la desesperación ¡Nadie parecía entenderme...!, curiosamente y para mi sorpresa quienes más lograban ponerse en mi piel y entenderme fueron algunas mujeres con las que hablaba y, en honor a la verdad, también algún amigo gay; es decir, el más que mal llamado, sexo débil. Todos ellos demostraron una habilidad y pericia inusitada para mí.

La situación era desesperante; un plan malévolo, urdido a partir de mis características personales, con un estudio minucioso de mi comportamiento durante años y con el conocimiento de mi incompatibilidad con respecto a otra persona, aderezado con la valiosa complicidad de los tabúes y prejuicios sociales iban a sumirme en el pozo de mayor profundidad jamás visto. Una actitud tan inmisericorde como “friki” harían el resto.

Ni que decir tiene que resistí como Viriato, pero pude haber pagado un precio muy alto; el mayor que se puede pagar.

Para conservar la cordura me aferré y mi mejor amiga, la música. Cual sería mi desesperación que llegué a escuchar la discografía completa de Frank Zappa. Sólo con un tipo tan “loco” como ese veía posibilidades de interacción en unos momentos tan kafkianos.

No obstante, mi vasta trayectoria como melómano me permitió conectar con una mujer en un estado de desesperación tal; ella es NIÑA PASTORI. Y efectivamente sólo la fuerza del sentimiento gitano podía compararse con mi estado de consciencia. Escuché una y otra vez toda su discografía. Finalmente mi mente se quedó fija en una canción que se titula “DIME QUIEN SOY YO” (del LP “Maria”). La canción dice:

Coge un puñao de arena fina
y extiéndela por tu camino
baja hasta el fondo de tu alma y comprenderás
que en la vida solo mata el destino

Dime quien soy yo
la que manda la que ordena
la que lleva el timón
la que sufre las penas

Pero dime quien soy yo
la que canta cuando llora
la que ríe en los momentos
cuando la pena me ahoga

Y, ¡ACARICIAME LA CARA
QUE ME VES LLORANDO
Y NO DICES NADA!





Miho

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