ASOCIACION INTERNACIONAL DE INVESTIGACION Y DIVULGACION HOLISTICA

El Arte de la presencia


La presencia no es sólo un sólido, una figura física en un paraje, no es sólo carácter o personalidad, no es sólo magnetismo animal. La presencia es también ese algo en nosotros que nos hace estar de verdad presentes para convertirnos en canales y vehículos de la creación.

La presencia de estar presente y de hacer presenciar a cuantos están presentes. La presencia lúcida o despierta es a mi parecer la mejor manera no sólo de pensar o ver, también de sentir lo que es la maestría, lo que es ser el alumno, y lo que es el aprendizaje. De aquí extraigo que presencia es escuela y es transmisión oral, pero que por encima de todo, es magia. Magia porque la presencia misma es una imagen que opera con imágenes. La presencia es la maestría de hacer pragsis la semántica y la dialéctica, pragsis de la parábola y el koam. El arte de expresar arquetipos plenos de contenido y pedagogía.

La presencia es nuestro Yo interior, captando y asimilando, absorbiendo hacia sí todo tipo de impresiones, cosas tan valiosas como los valores que aprendemos a través del afecto, el valor, o la compasión. Cosas que en el ser humano significan integridad y que se aprendieron así, presencialmente.

La presencia enseña educando u orientando, pero sobre todo facilitando; porque la presencia no puede imponer el bien y porque enseña aprendiendo la forma de ser aún más presencia. Si esas cosas que recibimos o nos son transmitidas tienen la firma de nuestro criterio, si han sido constatadas desde muy adentro y sin la actuación del cotorreo o la imitación, entonces llevan el sello de la consciencia, entonces son valores coherentes con los cuales llenarnos de nuestro propio sentido. Cuando aprendemos oyendo pero sin escuchar, o mirando pero sin ver, no hay en nosotros indicio de esa presencia; pero cuando estamos presentes y llenos de un sano deseo de comprender y experimentar, esa presencia se hace muy, muy presente.

La presencia de una persona consciente es ciertamente poderosa. De hecho, todo cuanto somos de personalidad se debe precisamente al desarrollo de una presencia desde la esencia. La esencia es la razón que hace más poderosa aún a una presencia: es de hecho “lo que mueve a la personalidad a ser presencia”.

La presencia de alguien que está muy presente o que está atento, se nutre de conocimiento consciente, y nutre con conocimiento consciente a cuanto haya en su campo de acción, con una atención a la que nada se le hace esquivo. Como la consciencia nos obliga a estar despiertos, la presencia se obliga a sí misma a estar atenta. Y no es una atención de quedarse fijo y concentrado en un objeto o una idea, o una imaginería, sino todo un ejercicio de la panorámica u óptica del YO. Con un observador así, la información puede circular libre, con todo su alma-cén de símbolos y códices a exposición del discernimiento. Sin discernimiento no hay atención, sin discernimiento ni siquiera existiría una razón de ser para la presencia.

Toda presencia es la manifestación de un centro gravitatorio, de un algo en nosotros que hace de eje sistémico y nos aporta juicio moral, estabilidad emocional y magnetismo corporal.

La presencia puede ser subjetiva u artificial, puede estar siendo configurada desde un observador externo, pero lo que en origen es un ejercicio de diseño de los mapas internos, luego se convertirá en una presencia natural, que no actúa ni finge ser presencia solo desde la máquina, sino que ES desde la máquina de la no-máquina. Puede ser como un niño sucio y desaliñado, tener cara de sueño y llevar la cremallera bajada, pero es presencia.

La existencia de la corriente del conocimiento es la existencia de la presencia del conocimiento, de las presencias que lo atesoran y comparten, con equidad, equilibrio y discernimiento. El conocimiento Oral es un legado eco-nómico que ha permanecido así por decenas de siglos, sólo la presencia colmada de sed de conocimiento puede preservarlo o reinvertirlo con cuidado de no intervenir o alterar el orden natural y fenoménico de las cosas.


J.R Tato Peña
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4 comentarios :

  1. jose miguel10/8/10

    hablas de presencia como una entidad suprapersonal, pero de alguna manera interesada en el sujeto que representa, como se puede dar semejante contradiccion?.
    Seria como una especie de hermano mayor, un angel de la guarda, que nos protege?.
    Yo creo que no hay tal, que solo contamos con las herramientas cognitivas que la evolucion nos ha proporcionado, con la trama narrativa-cultural de la que nos hemos dotado a lo largo de la historia, y con el empeño de progresar cada dia.

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  2. Hola Jose Miguel.

    La idea de la "presencia" puedes encontrarla en los estudios de E. J. Gold.

    A mi parecer no se trata exactamente de una entidad suprapersonal, un hermano mayor o de un ángel de la guarda, aunque cualquier persona podría hacer empleo de la metáfora. Me refiero a ella o ello como una herramienta cognitiva o una proyección aplicable al estudio transpersonal.

    La presencia es "eso en nosotros" que se hace manifiesto en la medida que ampliamos nuestro territorio cognitivo. Es el resultado de la "atención sobre sí mismo"; un "algo" que surge en la propia voluntad de evolucionar.

    No es una entidad extracorporal ni un ente angélico sino la expresión de la propia voluntad de "ser". La configuramos y la edificamos como un puente entre nuestro yo natural o esencial y nuestro yo social (personalidad). Si conseguimos proyectarnos fuera de la mecánica o de los automatismos del ego cotidiano podemos percibir nuestra propia naturaleza interior la cual tiene un lenguaje genuino y enteramente individual.

    La percepción desde este ángulo es global e imparcial y no está sometida a las influencias externas o ambientales habituales. La visión desde el observador externo no está identificada a un patrón adquirido ni se basa en conceptualizaciones, es inherente.

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  3. jose miguel19/8/10

    hablas de presencia, como si solo con nombrarla, o con imaginarla ya existiera, la defines como eso en nosotros, y eso, no define nada.
    Hablas de la propia voluntad de "ser" esto es contradictorio a mi entender, ya que el ser no necesita de la voluntad, para ser, el ser no puede dejar de ser.
    Por otra parte dices que debemos proyectarnos fuera de la mecanica o de los automatismos del ego cotidiano. como se interpreta en este contexto el concepto de mecanica?, los automatismos del ego
    nos sirven para orientarnos, son respuestas simples que han demostrado ser eficaces, y que no necesitan por tanto de analisis o conceptualizaciones.
    Si me permites, la idea que subyace en este post, y en general en tus escritos, es que hay un mundo ideal, que satisfaceria plenamente, o colmaria las aspiraciones màs nobles del ser humano, que està escondido o implìcito en nuestra naturaleza, y que puede ser actualizado, si nos esforzamos en evolucionar.
    Me temo que este tipo de razonamiento, entra màs en el terreno de la fè, a mi siempre me parece esto una actitud voluntario
    sa.
    Una manzana puede ser un tesoro en el jardin de las hespèrides, pero nunca servirà para alimentarnos

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  4. Es nuestra opinion que sí existe un mundo potencial bajo la gran costra humana. Sería necesaria una catarsis individual y colectiva, que no fuera algo precipitado, sino que fluye al tiempo que se explora en la sombra.

    Allá cada uno con lo suyo, pero al final todos, absolutamente todos, somos UNO.

    Gracias una vez más.

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