ASOCIACION INTERNACIONAL DE INVESTIGACION Y DIVULGACION HOLISTICA

Cuentos para contar

Todos, cuando niños, hemos escuchado alguna vez un cuento narrado que ha hecho viajar nuestra imaginación, dejando una mágica huella en nuestra memoria. De manera desapercibida nos sentíamos identificados con los protagonistas e inmersos en las más fantásticas aventuras. Muchos de esos cuentos fueron escritos no sólo para nuestro entretenimiento, también nos aportaban valores, nos enseñaban a rescatar nuestra inocencia frente al mundo. Nos servían de válvula de escape, o de puente hacia la comprensión de la existencia. Nos ayudaban a abandonar el limbo nirvánico de la niñez para asumir y afrontar la complejidad del yo y de la vida social. Nos ayudaron a tomar conciencia de nuestra individualidad y universalidad.

Los buenos cuentos no son un mero género literario, sino una evasión creativa con un trasfondo pedagógico y trascendente encaminado a hacernos ver mucho más allá de lo que se nos vende o impone como la vida real. Solo el niño interior es capaz de decodificar la realidad implícita en los códigos oníricos de la fantasía. El mensaje aleccionador del cuento sirve de puente para que el niño reconozca la naturaleza humana y se adapte a la imperfección del mundo, esencialmente, y con una personalidad sana. El cuento inquieta e inclina hacia la evolución personal del niño, ayudándolo a integrarse socialmente sin sacrificar su autenticidad y ayudándolo a afrontar los obstáculos y espejismos perceptivos.

Esta es parte de la razón por la que escenifican historias inquietantes, a veces terroríficas, ya que el niño deberá, tarde o temprano, abandonar el paraíso para ingresar en un mundo imperfecto, atrapado en las pulsiones entre el bien y el mal. Un mundo prisionero de males atávicos que azotan la bondad humana, y que ponen a prueba los sentimientos y valores más elevados. Nos convertimos paralelamente en héroes que se enfrentan a sus sombras, que se esfuerzan en mantenerse a salvo de los contingentes de una humanidad plagada de conflictos generados en la incertidumbre, el miedo a la muerte, a la soledad, o la pérdida.

Es por eso que los cuentos se dirigen también a educar al adulto, y no lo hacen de forma racional como se espera, sino con un lenguaje parabólico que sortea las corazas morales y las barreras estáticas de la mente. La gran mayoría de las historias y fábulas aleccionan a los padres para que éstos transmitan al niño un conocimiento que necesita ser constelado, compartido y discernido. Es muy importante recordar que el cuento es arquetípico y que se nutre de los símbolos presentes en el inconsciente colectivo, y que luego se escenifican en la iconografía narrativa. Los cuentos nos muestran así los caminos a seguir ante las mil situaciones que se presentan en la vida misma, en el día a día.

La niñez acrisola las experiencias emocionales más profundas, en ella se conformará el perfil intelectual y emocional del niño que luego será adulto. El poder de enfrentarse a su propia sombra, y de aceptar la sombra fenoménica del mundo son los poderes de un ser que aspira a ser libre y autónomo. Los buenos cuentos, -los que de verdad enseñan-, fueron creados por personas despiertas con una vocación facilitadora y terapéutica, porque operan a niveles subconscientes conciliando al niño con su propia sombra para ayudarlo a superar sus ansiedades y proyecciones más básicas y perentorias.
J.R Tato Peña
Comparte en Google Plus

Sobre Círculo Holístico

ASOCIACION NTERNACIONAL DE INVESTIGACION Y DIVULGACION HOLISTICA

0 comentarios :

Publicar un comentario

Bienvenid@ al Holo-Blog

Si vas a dejar un comentario hazlo sin tabús y si tienes sugerencias hazlo con respeto , nos ayudará a crecer cualitativamente.

Gracias por participar!!!