ASOCIACION INTERNACIONAL DE INVESTIGACION Y DIVULGACION HOLISTICA

Contempla tus sentidos (La Voz del lector)



Es posible sonreír sinceramente y, cuando así sucede, el interlocutor reconoce la sonrisa y entramos en el maravilloso mundo de nuestra riqueza emocional y espiritual. Según mantiene la filosofía taoísta, cuando menos, cada persona es el único responsable del curso y orientación de su propia vida.

 “Es importante, en momentos de crisis económica pertinaz, hallar la belleza de las cosas; ver y sentir los destellos de sol en contraste con la sombra; apreciar el cambio de intensidad de la brisa que acaricia nuestra cara; oír los sonidos en el silencioso bosque.”

Efectivamente toda la fenomenología de nuestro exterior está directamente relacionada con toda la fenomenología y estado emocional de nuestro interior; de tal manera que si estamos receptivos, serenos –aunque la amenaza se haga sentir-; si reconocemos nuestras propias posibilidades, nuestras enormes potencialidades, si, en definitiva, expulsamos de nuestro interior la confrontación con nuestro propio ser, la sospecha de nuestra propia esencia, si nos aliamos con nuestra alma para vivir la vida en plena libertad y paz interior, se manifestará en nosotros toda nuestra potencialidad, toda nuestra capacidad de ser útil a los demás; y toda nuestra generosidad se propagará por entre todas las demás personas como cuando el agua irrumpe y se reparte por todos los espacios existentes.

¿Se trata de dar?,  ¿se trata de los demás? No. Se trata de nuestra plenitud. Millones de personas completaran sus ciclos vitales sin haber encontrado poco más que alguna sensación de agradecimiento, o de envidia. Sentimientos elementales de los que más o menos todos experimentamos en alguna ocasión. Sin embargo el elenco de posibilidades emocionales que cada uno de nosotros atesoramos  es de tal riqueza que si pudiéramos experimentarlos nos preguntaríamos el porqué de no haberlos apreciado antes y no haberlos desarrollado y aprovechado con mayor gozo.

Yo me pregunto ahora, desde la perspectiva de lo vivido, por qué no aprovechamos toda la gama de posibilidades emocionales que puede ser tan fructífera para los demás y, de rebote, para nosotros mismos. A menudo vivimos infelices, quejándonos de nuestra suerte, sin darnos cuenta de que lo malo que estamos viviendo procede de la continua negación de nosotros mismos; de la negación de nuestra propia esencia. Efectivamente, nos empeñamos en vivir con quien no queremos; nos empeñamos en trabajar en lo que no nos gusta; nos empeñamos en ir adónde no queremos; insistimos en vestir como no queremos, en comportarnos como no nos gusta..., en hablar con quien no deseamos, en decir lo que no pensamos, incluso en comer lo que no nos gusta. En ese continuo “vía crucis” es evidente que no estamos siendo nosotros mismos;

es evidente que sufrimos. Pero... ¡seamos honrados!, el sufrimiento no es por culpa de nuestra desdicha o por culpa de los otros, el sufrimiento en el que parecemos estar atrapados, como si giráramos entorno a un centro de gravedad del que inexorablemente no podemos escapar, se está produciendo por nuestra incapacidad de decir ¡no!; por nuestra incapacidad a manifestar cómo somos y qué estamos dispuestos ha hacer o decir y, también,  qué rumbo damos a nuestras vidas.”

También hay una frase célebre que, sinceramente, no sé a ciencia cierta de quién procede, y que reza del siguiente tenor: “Para adquirir la felicidad no aspires a lo que no puedes tener”. Y, la verdad amigos, con el sentido crítico que me caracteriza, no puedo estar más en desacuerdo con este aserto, y ello porque, en primer lugar nadie sabe, a priori, cuales son sus límites ya que si exploramos y desarrollamos nuestra capacidad interior viviremos experiencias tan gratificantes que nosotros seremos los primeros sorprendidos de los abundantes frutos que conlleva el hecho de que nosotros mismos respetemos a nuestras emociones. El trabajo interno para aceptarnos en todos los aspectos de nuestras sensaciones y emociones, conjuntamente con nuestro sólo propósito de dar a nuestra vida el rumbo que queremos, nos llevará a una plenitud de la que pensábamos no ser merecedores o dignos. No debemos esperar a que los demás nos digan de que somos o no capaces. Muchas veces, nosotros mismos somos nuestros peores censuradores cuando nos negamos incesantemente; cuando creemos que tenemos que ser algo que, en realidad, no es lo que queremos. También es cierto que nunca faltarán a nuestro alrededor aquellas personas que nos iran recordando que “no podemos...”,

pero paradójicamente serán aquellos mismos que por sus propias frustraciones no soportan ver que crecemos emocionalmente y con ello vamos hacia nuestra libertad y hacia nuestra plenitud vital.”


Amigos, si os respetáis; si creéis en vosotros; si no traicionáis a vuestra esencia, veréis unos arcos en el “sky-line” del crepúsculo de la tarde que os guiará hacia vuestro amor. Ese amor que os hará descubrir los colores y sus tonalidades; os permitirá vivir en paz y en plenitud entre la muchedumbre ya no anónima sino agradable; os permitirá volver a ver la humedad del bosque y a tomar un refresco en una noche de verano en el bordillo de una fuente por la que chapotea un perro, también acalorado. Y si no creéis cuanto digo o si pensáis que no es posible, simplemente, como dice el aforismo taoísta: “experimenta por ti mismo”. Si así lo haces te encontraras ante la visión de un mundo diferente: más amable, con más sentido, en el que te encontrarás a ti mismo, y en el que te sentirás útil y con sentido porque en todo verás la belleza y la amabilidad, y en definitiva, sentirás la vida.

Fdo.: Obi Wan Kenobi
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1 comentarios :

  1. Jorge3/10/13

    Es como dice el refrán AL MAL TIEMPO BUENA CARA SIEMPRE

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