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Libro: Summerhill - Un punto de vista radical sobre la educación de los niños





Estoy convencida de no es un libro más de pedagogía, no es un libro teórico que teoriza sobre teorías. Summerhill recoge experiencias reales, las de un educador –A. S. Neill- según el cual la felicidad existe y la libertad funciona. No dice que Summerhill sea precisamente la escuela ideal, pero demuestra con hechos que el amor y la libertad funcionan. Su escuela, fundada en 1921 en Inglaterra, existió y funcionó por casi cincuenta años y sirvió de inspiración a otras corrientes pedagógicas pero ninguna llegó tan lejos ni se acercó tanto. Fue una escuela progresista tachada de radical que perduró por un tiempo, y fue el progresismo quien la saboteó para destinarla al olvido. Hoy su hija Zoe lo lleva a delante con infinitas trabas burocráticas y obstáculos morales disfrazadas de progreso.




Su título ¿Por qué radical?

La portada del libro dice: “Un punto de vista radical sobre la educación de los niños”.

Desde luego hoy en día lo sería aún más. Si era radical era sencillamente porque educaba en libertad, sin imponer el miedo, sin dirigir, ni someter ni manipular al niño. Uno puede pensar que ahora no es lo mismo, que somos más modernos y progresistas. Pero Summerhill fue y será siempre la única escuela verdaderamente moderna. ¿La causa? como dice Erich Fromm en el prólogo del libro “ La era industrial y el sistema económico crea hombres-masa adecuados a sus necesidades, hombres de gustos uniformes, que puedan ser influidos fácilmente y cuyas necesidades puedan preverse”.

Otro fragmento de Fromm lo dice todo: “los mismos artificios se emplean en la educación progresista. Se obliga al niño a tragar la píldora, pero va envuelta en azúcar. Los padres y los maestros han confundido la verdadera educación no autoritaria con la educación por medio de la persuasión y de la coacción disimulada. Así se degradó la educación progresista. No llegó a ser lo que estaba destinada a ser y no se desarrolló como debió hacerlo”.

Sobre Neill

Creo que Neill era un pedagogo visionario que por encima de todo tenía una fe total en la bondad del niño. En palabras de Fromm:” Neill sabía que el niño no es un autómata inconsciente, ni un invalido sino que tiene potencialidades plenas e innatas para amar la vida e interesarse por ella”.
Neill no educa para que el niño ingrese en un sistema que lo limite, o para que encaje en un sistema dado, sino que se esfuerza, inflexible y francamente y en que lleguen a ser seres humanos felices, cuyos valores no sean “tener mucho, ni usar mucho, sino ser mucho”. 
Como dice Fromm quien conoció personalmente la escuela de Neill –“El autor eligió entre el pleno desarrollo humano y el pleno éxito de mercado, y es inflexiblemente honrado en la manera como recorre el camino hacia la meta que ha elegido”.

La libertad funciona

Neill decía que Summerhill empezó como una escuela experimental para pasar a ser -por méritos propios-  una escuela de la demostración al demostrar que “la libertad funciona”. Para él lo importante era dejar a los niños ser ellos mismos, tuvo para ello que acomodar la escuela al niño en vez de acomodar al niño a la escuela. Para Neill el niño es innatamente sensato, bondadoso, sabio, y realista.
Creo que es una buena manera de describir el modo de obrar de Neill para quien el fin de la educación es vivir con alegría y hallar la felicidad. He recogido a continuación algunas premisas que distinguían la escuela de Summerhill de otros establecimientos convencionales.

-En Summerhill se enseñan valores humanos antes que valores de mercado.
-Se desarrolla el afecto por encima del intelecto y lo académico.
-Se adapta la educación a la capacidad psíquica y afectiva del niño.
-No impone la disciplina excesiva porque eso impide el desarrollo sano.
-No confunde libertad con libertinaje, el respeto entre maestro y niño debe ser recíproco.
-La sinceridad y la franqueza como bases esenciales para la educación.
-El niño necesita ser independiente y autónomo para encontrar su lugar personal el mundo en vez de la asociación simbiótica y la dependencia a través de la sumisión o el dominio.
-Evita vincular al niño con la autoridad y el sentimiento de culpabilidad.
-Es una educación que facilita al niño desarrollar  su criterio y encontrar su propio sentimiento de espiritualidad sin imposiciones doctrinarias.

Summerhill por dentro, y por fuera

“Los periódicos la llaman la escuela vé como quieras, y suponen que es una reunión de salvajes primitivos sin ley ni buenas maneras”
A.      S. Neilll.

En Summerhill, según Neill, “los niños no están sometidos a inspecciones ni los vigila nadie. Nadie les dice cómo vestirse. Viven saludables y libres y no están amargados por el miedo ni el odio”.
Para Neill, “una escuela que obliga a los niños a estar ante pupitres para estudiar materias en su mayor parte inútiles, es una escuela mala”  Creo que esto dice mucho de Summerhill. Las lecciones eran optativas, los niños acudían a clase si querían (efectivamente la mayoría lo hacía por propia iniciativa). Los niños dirigían sus propias asambleas y tomaban decisiones importantes. Los niños aprendían, sea como sea el método que se les enseñase. Los niños podían jugar cuanto desearan y necesitaran, y los niños jugaban hasta que encontraban el interés por el estudio, y lo encontraban (al final se enfadaban si el maestro no asistía a clase).
Evidentemente no existían los exámenes de curso. 

Conclusión

El autor, en las primeras páginas, dedica un fragmento de William Blake que dice:

Niños del porvenir:
Al leer esta página indignante
sabréis que en otros tiempos
¡el amor! ¡dulce amor! Por crimen fue tenido.

Creo que cualquier escuela debería fundamentarse en el Amor, pero el amor parece ser un crimen.  Pero el amor por desgracia no parece rentable, no aporta beneficios  si existiera y los niños fueran educados con amor el futuro de esta sociedad peligraría,  no inventaríamos bombas ni guerras, tampoco andaríamos expoliando ni contaminando. Todo empieza pues en la educación afectiva, en una educación sana que ayude a crecer a individuos sanos.

Considero que es una pena que la escuela de la libertad no haya progresado en medio de una sociedad que presume ser progresista. Sé que no lo ha hecho por miedo: por miedo al niño, miedo a renunciar a los males necesarios, miedo a perder las estructuras que soportan el sistema, miedo a quedarnos sin los valores líquidos con que nos hemos educado.

Es una pena que nos hayamos atascado en una idea tan falaz del progreso que no consiente ni permite ni experimentos ni demostraciones de lo que podría ser una escuela de la libertad y que no da la oportunidad al niño de ser el mismo, ni a nosotros de ser los nuevos hombres y mujeres, los nuevos padres y madres.


Veo que Summerhil supone un hito en la historia de la pedagogía; un hito extraordinario y al parecer irrepetible. En la actualidad no existen escuelas de estas características, y parece que tampoco están previstas. Ni el experimento se ha repetido, ni la demostración se ha realizado. Creo que Neill fue un hombre sencillo que tuvo la audacia, el valor y el coraje de encararse a un sistema alienante. Él pudo hacer algo trascendente, y no solo fuera de su tiempo, también se adelantó al futuro, tanto que sus propuestas aún nos producen vértigo.  ¿Estamos en el futuro?  Lamentablemente, la escuela de la libertad aún  no se ha alcanzado.

Patricia Fdez. 


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